ARQUITECTURA CIVIL Y URBANISMO

            Según la estadística diocesana de 1.345, Mazariegos tenía dos iglesias: la actual de la Asunción y la de San Miguel, que estaría en lado opuesto del pueblo. Pero, aunque se habla de dos iglesias, todo parece indicar últimamente que sólo hubo una parroquia. Por las características geográficas del poblado, es fácil que los primeros asentamientos mozárabes estuvieran en lo que hoy es el entorno de la carretera N-610. Posiblemente el emplazamiento de la iglesia de San Miguel Arcángel fuese una sencilla iglesia románica, en una zona salitrosa y húmeda; por tanto, la tendencia de expansión del pueblo -aún hoy es así- fue hacia el norte. Allí se determinó la construcción de la nueva iglesia, reutilizando algunas artes de la de San Miguel, como el pórtico románico de la actual parroquia y otros elementos y materiales nobles.

 

DISTRIBUCIÓN URBANA

            La plaza, en el centro del pueblo, con el edificio del Ayuntamiento orientado al sur, es también el espacio abierto más amplio del núcleo urbano; de la plaza y sus alrededores salen hasta seis calles, en una configuración radial del urbanismo, según la tradición de muchos pueblos castellanos. La plaza y sus bocacalles forman un contorno absolutamente irregular. Esta irregularidad se mantiene en todas sus calles, no solo en líneas, sino también en anchuras y disposición de fachadas. Solamente la calle que arranca del ábside de la iglesia (calle del Poyo) mantiene una cierta independencia de los radios urbanos de la plaza.

            Las casas se agrupan en grandes manzanas, con las traseras en la misma calle o, generalmente, en otra calle lejana, prueba del laberíntico entramado de los solares urbanos que han crecido en espacios apropiados a la actividad agrícola y ganadera de la villa.

            Las últimas urbanizaciones han sobrepasado el extremo norte de la iglesia de la Asunción, con barriadas alineadas, de nueva construcción adosada y moderna. Las calles, en general, son bastante amplias, cosa no común a otros pueblos de estas características. Esta anchura de calles indica que no hubo grandes problemas de expansión, ya que el asentamiento es un llano. Las edificaciones, en general, mantienen unas alturas bastante uniformes; sólo la torre y la iglesia se elevan por encima del nivel de los tejados, formando un conjunto que se repite en el paisaje monótono y tradicional.

 

MODELOS DE VIVIENDAS MÁS USUALES

            El tipo de vivienda más habitual de Mazariegos es la casa de labranza, condicionada por las exigencias de la agricultura tradicional; otro tipo de vivienda está constituido por casas más humildes, habitadas por jornaleros.

            Respecto a las primeras hay siempre dos partes fundamentales: la vivienda y el corral con pajares, almacenes, cuadras, gallineros y sotechados.

            En cuanto a las segundas, algunas son de una planta con desván para varios usos y con un aposento  común, que hacía las veces de cocina y lugar de estancia. En algunos casos estaban construidas con adobes, colocados en espiga, o poste y carrera. En las épocas de inundaciones, sufrían muchos daños que había que reparar con socalces en las partes bajas, o se edificaban de nuevo.

            La casa más común o de labranza era de dos plantas, con un desván de división entre el tejado y la segunda altura. En la planta baja se abría la puerta principal a la calle. Era de una sola pieza de madera, muy fuerte y robusta o también de dos hojas, más o menos iguales. Había muchas puertas con división horizontal, muy comunes en estas zonas de largos estaciones frías y  que lograban diversas funciones: Al abrir solo la hoja de arriba, la casa recibía ventilación y luz, pero quedaba resguardada de la entrada improvisada de personas y de animales que deambulaban sueltos por las calles. Estando cerrada la hoja inferior, no entraba directamente el aire más húmedo y frío de las calles llenas de charcos, barro y otros restos de paja o basuras. También esta puerta, mitad cerrada y mitad abierta, era un mirador o balconada baja hacia el exterior desde donde entablar conversación con los vecinos sin abandonar la casa.

            Tras la puerta, un zaguán o portal, más o menos amplio, que permite la distribución al resto de aposentos. Al portal se abren puertas de cocina y piezas anejas a la misma -despensa y cantarera-, el comedor-estufa, algún dormitorio, salita de estar, un acceso a la cuadra, la escalera de subida a la segunda planta y la salida al patio o al corral directamente.

            El la segunda planta se instalan habitaciones-dormitorios y las paneras que garantizaban la conservación del grano, resguardado de la humedad y con adecuada ventilación. Esto requería la construcción de unos edificios sólidos que además tenían que aguantar unos tejados con mucho peso; eran generalmente de dos vertientes, recubiertos de teja árabe, curva y doble.

            No se tiene conocimiento de la existencia de soportales, si exceptuamos los que se encuentran en el atrio de la iglesia y bajo el edificio del ayuntamiento. En algunos casos, y es posible que fuera frecuente en otro tiempo, se observa un faldón sobre la puerta de la casa para resguardar la entrada y también se colocaban de dos vertientes sobre las puertas traseras, formando el cuarto-carro o simplemente de leve resguardo de los portones de carruajes.

            Una peculiaridad de Mazariegos es la ausencia de bodegas bajo las casas, muy común en otras localidades. Por dos causas: primera, porque siempre hubo poco viñedo; y segunda porque, a poco que se profundice sobre el suelo donde está asentado el pueblo, se encuentra agua, muy poco abundante y cargada de sales. Hay que tener en cuenta que el casco urbano se encuentra casi al mismo nivel de la antigua Laguna de la Nava.

            Como elemento de calefacción fueron frecuentes las trébedes. Consistía en un sobre suelo, a la altura de un metro, en un extremo de la habitación principal de la casa. Estaba provista de un cañón hueco donde se ponía fuego, con tiro hacia una chimenea abierta en la pared. Este fuego, de pajas, sarmientos y leña caldeaba la estancia y servía para hacer algunos guisos, ollas o pucheros familiares.

            Las trébedes fueron desapareciendo, siendo sustituidas por las glorias, de parecida construcción, con un hueco ahornado. Ocupaban gran parte del piso de la estancia, sin modificar la altura, y con el enrojadero fuera de la estufa-comedor. Este sistema de calefacción, utilizado por los romanos, es más limpio y de mayor salubridad, evitando tufos y humos, al no estar el material combustible dentro de la habitación.

 

MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN TRADICIONALES

            Son muchos los que hablan del barro, del adobe y la madera como principales materiales de construcción empleados en muchos pueblos de Tierra de Campos. Sin embargo, en Mazariegos el elemento predominante en las construcciones antiguas ha sido el tapial sobre cimientos de piedra. Ahora mismo puede apreciarse, más o menos recubierto, en abundantes fachadas, tapias, palomares y paredones.

            El tapial es el antecesor rústico del hormigón. La tierra se preparaba concienzudamente, manteniéndola húmeda y expuesta a las inclemencias del tiempo, el sol y el hielo para que se desmenuzasen los terrones y mantuviera una textura esponjosa. Una vez levantados los cimientos de piedra, acarreada desde los vecinos Torozos, se colocaban unos tableros de madera que se ajustaban a la anchura deseada por medio de  maderos horizontales llamados "carrera" que se cruzan con el poste y tornapunta, dando al molde una consistencia segura. Este hueco se iba rellenando de tierra muy húmeda y se apisonaba con mazos de madera. Mientras se maceaba concienzudamente cada "cuero", se incorporaban otros elementos como tejuelas y restos vegetales para darle consistencia, y en la cara exterior del tapial, junto al tablero se añadía gravilla arcillosa, para darle un mayor lustre y resistencia a la intemperie.

            Al subir otro piso de tapiales, se colocaban de tal forma que los cierres o empalmes no coincidieran con los de la hilada baja. En algunos casos se protegía este tapial con enfoscado o "calicostrado" -que es un recubrimiento de una masa de barro con paja- para que la humedad resbalara por las paredes. Para tapar este tapial se han empleado otras masas de mortero (cal y arena), yeso o cemento y arena, preparando la pared con un entramado de puntas y alambres. En algunos edificios destinados a viviendas o almacenes de uso comunitario, es muy frecuente ver elementos de piedra tallada en zócalos, esquinas, pilastras y en el alféizar y dintel de puertas y ventanas. Estos elementos, además de proporcionar una estética visual añadían consistencia y protección  a los muros, embelleciendo y ennobleciendo el conjunto del edificio.

 

EDIFICIOS Y CONSTRUCCIONES PÚBLICAS

            La arquitectura civil de la villa de Mazariegos ha ido evolucionando con el paso del tiempo y apenas quedan media docena de casas en buen estado, cuya construcción data del siglo XIX y principios del XX. En el resto de las casas, viviendas unifamiliares, se han ido recubriendo las fachadas con ladrillo caravista o con enfoscados y pintura.

            Los dos edificios civiles, dentro del casco urbano, son el pósito y la cilla. El primero se construyó a cargo del Concejo de Mazariegos para albergar el pósito para prestar a los labradores pobres, instituido en 1628 por testamento de don Juan Martínez de Castro. En la actualidad, de propiedad privada, está destinado a almacén agrícola y se puede apreciar una construcción solida y robusta.

 

EL PÓSITO

            El concepto de los pósitos, alhóndigas, cambras o alholíes públicos, ha variado con el paso de los siglos y se han adaptado sus funciones al marco local. Pudieran denominarse entidades de crédito local; aunque su origen no está claro, documentalmente existían en la Edad Media, siempre con fines asistenciales en una época en la que los más favorecidos tenían a bien fundar memorias, capellanías, beneficios y otras obras pías con parte de sus bienes cuando veían cerca la hora de su muerte. Los muchos pósitos que fundó el cardenal Cisneros a principios del siglo XVI tuvieron como objeto: "sostener a los pobres en el tiempo de las necesidades que ocurren para las carestías. E para que el pan que se viniese a vender se sostuviese en bueno e justo precio, e no se encareciese por falta de los temporales".

            En el siglo XIX, los pósitos municipales se consolidan como instituciones de crédito local. Se intentó convertirlos en instrumentos financieros para el mundo rural en una colaboración entre las entidades locales y el Ministerio de Agricultura, pero sin éxito, al chocar con otras entidades financieras con fines más amplios.

 

LA CILLA

            El segundo edificio monumental civil, la cilla, destinado en su día para albergar los diezmos aportados por los contribuyentes, en cereales y otros productos, al ser Mazariegos villa del obispado de Palencia, siempre estuvo bajo su tutela y la del Concejo. Es un edificio del siglo XVII, muy parecido al anterior aunque de proporciones y estilo algo más noble, de planta rectangular con piedras de sillería en esquinas, zócalos y dinteles. La distribución interior, con recias vigas y saneadas paneras, estuvo adaptada para albergar grano, vino y otras especies depositadas como diezmos. Hasta hace poco tiempo perteneció a la diócesis, fue durante años residencia de los curas y casa parroquial.

            A finales del siglo XX, el edificio, casi ruinoso, fue adquirido al obispado por el Ayuntamiento de la villa y primorosamente restaurado. En la actualidad alberga diversas dependencias municipales, unidad básica de salud, biblioteca, locales parroquiales y de usos múltiples de la villa. Es sin duda, el edificio civil de más valor que hoy tiene Mazariegos.

 

DESESPERADA BÚSQUEDA DE AGUA POTABLE

            Mazariegos siempre ha sido un pueblo en la que el agua potable ha escaseado. En tiempos de lluvias, los alrededores estaban llenos de pequeñas lagunas que retenían el agua de lluvia; luego, con la evaporación, se acumulaban sales y lodos malolientes. Las aguas de los pozos eran demasiado salinas y buscaban la mejor calidad en el pozo "Poscarrera", hoy desaparecido (de ahí el origen de la calle del Pozo). Estaba fuera del pueblo, junto a una antigua casa de Postas en dirección a León y tenía un brocal de piedra cuadrangular. Otro, a tres kilómetros del pueblo, junto al río Valdeginate, denominado el "Pozo Bueno", fue el que abasteció a la población durante siglos. Con una aceptable  calidad y cantidad de las aguas, en 1929, siendo alcalde del Ayuntamiento don Gerardo Gregorio de Cea, tras un pleito, logra levantar un censo privado sobre este pozo. A continuación se realizan obras para bombear el agua por una tubería, primero hasta un depósito situado a un kilómetro y luego, por su peso, llegaba a una fuente en la plaza Mayor. A partir de entonces, la fuente se convirtió en lugar de encuentro de la juventud; ellas, cántaro a la cadera, acarreando agua para el uso doméstico cotidiano.

            Al drenar el río Valdeginate, con la desecación de la Laguna de la Nava, las aguas del "Pozo Bueno" pierden la calidad, al romper sus manantiales las grandes máquinas que dragan el nuevo cauce. Para remediar esta carencia, el Instituto Nacional de Colonización, por medio de una tubería desde el Canal de Castilla, hace llegar el agua a la fuente de la plaza Mayor, después de pasar por una pequeña estación de decantado. Más tarde, en 1968, se realizan las obras de abastecimiento domiciliario y el caudal es insuficiente en época de estío. En 1976 se hace una nueva tubería con más diámetro.

            También se buscaba en otros pozos distantes: el "Piojo", en el camino de Revilla; "Piélagos", en el término de Villamartín; y "Antanillas", en el camino de Castromocho, en su término municipal.

 

EL POZO AIRÓN

            Todos esos pozos se encuentran lejos del pueblo y, al presentarse unos años de duras sequías, el pleno del Ayuntamiento formado por el alcalde Pedro Alegre y los concejales Isidoro Herrejón, Nicolás Prieto, Juan Manuel Sánchez y Juan Clímaco, y como secretario Acisclo Roldán, acuerdan el 16 de septiembre del año 1906 la apertura de un pozo de nueva construcción en la calle del Poyo, junto a los corrales donde se encerraba el ganado mayor comunal.

            El 23 de septiembre, el pleno acuerda las dimensiones del mismo: cuatro metros de diámetro. Se pagará el primer metro cúbico de tierra a 45 céntimos, y por cada metro cúbico más de profundidad a 25 céntimos más cada uno. A esta sesión asistió Luis Soto García, que fue contratado para llevar a cabo las labores de apertura del Pozo Airón. En sesiones posteriores, el pleno toma otros acuerdos sobre el pozo: ampliar la luz del pozo, que pasó a ser de seis metros; revestirlo con cal hidráulica, pagando hasta 250 pesetas hasta el nivel del suelo; perforar un metro cúbico la peña que se habían encontrado; y limpiar el agua y la tierra que contenía dicho pozo.

            El nombre "Airón" le viene dado por el diámetro de seis metros, con paredes construidas alrededor de casi dos metros de altura y cuatro ventanales. Este pozo fue un fracaso pues se pensó encontrar agua potable, cosa que no sucedió. El agua era salobre e insalubre, en definitiva no apta para el consumo humano. En las grandes sequías se daba agua a los ganados. Poco a poco, el Pozo Airón fue perdiendo utilidad y cayó en el abandono, convirtiéndose en un vertedero de animales muertos y basuras.

            Para que los niños no merodeasen en sus juegos por el pozo, surgió la leyenda popular de "la mano negra del Pozo Airón" que consistía en que salía una mano negra y cogía a los niños que por allí estuvieran. Como consecuencia del peligro que existía, y la nula utilidad del pozo, el pleno del Ayuntamiento, celebrado el día 27 de octubre de 1963, acuerda por unanimidad cegar dicho pozo.

 

EL CEMENTERIO

            Tiene la titularidad municipal y todas la obras y reparaciones se han efectuado por el Ayuntamiento de la villa. Según el archivo parroquial, los enterramientos católicos se hacían en la iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción hasta el año 1820. Lo cual no es óbice para que existiera un cementerio civil, cuyo emplazamiento pudiera coincidir con el actual, ya que no hay datos sobre la existencia de otros lugares de enterramiento. En 1821 los enterramientos católicos se realizan en la ermita del Santo Cristo del Humilladero, situada fuera del casco urbano. En 1825 se vuelve a enterrar en la iglesia, hasta el año 1833 que, de nuevo, se entierra en el Humilladero. En el año 1834 se entierra definitivamente en el actual cementerio, que ha tenido varias reformas y ampliaciones. Una de las más importantes, que ha llegado hasta nuestros días, se recoge en el Libro 8, folio 69 vuelto,  de cuentas de la parroquia. Dice lo siguiente: Palencia 5 de octubre de 1892.- Teniendo en cuenta la generosidad de Agustín Herrero, esposo de la exponente y laudable desprendimiento con que la misma Sra. -según informe del Párroco- está dispuesta a dar mayor ensanche al "cementerio parroquial" de Mazariegos, cediendo gratuitamente 170 metros cuadrados de terreno y costeando por su cuenta las obras al efecto necesarias, damos en representación de la iglesia las debidas gracias a la bienhechora Elisa Diez Quijada y accediendo a lo que pide la concedemos el derecho a perpetuidad sobre las seis sepulturas de referido Cementerio Parroquial, sin que por ello tengan que satisfacer a la iglesia cantidad alguna... Deogracias F. Casanueva.- Vicario Capitular (Rubricado). El documento es curioso por aparecer en un Libro de cuentas de la parroquia, no relacionado para nada con este asunto.

            Hasta hace poco tiempo se podía observar la ampliación, con las paredes de tapial con una fila de tejas y luego ladrillo con tapial en lo ampliado. El panteón de piedra de sillería que está en el centro del cementerio corresponde a la familia Herrero y Diez Quijada. En el año 1957, el ayuntamiento de la villa prolongó el cementerio hasta el camino de Paredes, haciendo otra puerta de entrada al citado camino. Recientemente se ha ampliado en toda la superficie del lado sur y se han reparado las paredes y otros elementos, presentando actualmente un mejor aspecto visual desde el pueblo.