COFRADÍAS
La formación de cofradías en Mazariegos se extendió de forma semejante al sentimiento religioso estimulado, en España y en el mundo, tras el Concilio de Trento. A pesar de ser pocos los habitantes de la villa, decidieron crear varias cofradías. Una, la del Santo Cristo del Humilladero, se hallaba fuera de Mazariegos; las otras se concentraban en la iglesia, fruto de las cuales conservamos valiosos retablos, estandartes y otras obras de valor. Los libros de actas reflejan el reglamento y las actividades que los cofrades se comprometían y los costes de la fiesta.
SANTÍSIMO SACRAMENTO
Hay libros de actas de la Cofradía del Santísimo Sacramento de 1637-1712 y de 1715-1817. Se extingue esta cofradía en 1817, agregándose sus bienes a la fábrica de la iglesia.
El día 9 de febrero de 1845, se reúnen un grupo de vecinos de Mazariegos, convocados por Ramón Martín Villaumbrales, para proponerles el restablecimiento de la Cofradía del Santísimo Sacramento, que había cesado en el año 1817, adjudicando los efectos que la pertenecían a la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción, por el Ilmo. Sr. don Josef Asensio de Ocón y Toledo.
La disolución de la cofradía se había producido al quedar sin fondos, a causa de haber sido vendidas sus fincas por Orden Real (desamortización de Mendizábal).
El 20 de noviembre de ese mismo año, el Ilmo. Sr. don Carlos Laborda, Obispo de Palencia y Conde de Pernía, autoriza el restablecimiento de la cofradía Sacramental, con los 44 capítulos que tenía antes de su desaparición. Fueron sus promotores: El antes citado Ramón Martín, acompañado de Manuel Ortega, Mariano Giraldo, Clemente Ortega, Antonio Barranquero, Manuel Lozano, Mariano Gutiérrez, Manuel de Cea y Pedro Herrejón.
SANTA VERA CRUZ
Los libros de Fábrica de la Santa Vera Cruz, de 1637-1698 y 1743-1764, parecen indicar el carácter fundamentalmente penitencial de esta cofradía ya desaparecida.
SANTO CRISTO DEL HUMILLADERO
Hay libros de Fábrica del Santo Cristo del Humilladero de los pastores, extramuros de esta villa de los años: 1695-1721, 1747-1783 y actual.
A finales del siglo XVII era bastante frecuente la creación de cofradías de pastores que pretendían acercar a dicho gremio a la instrucción y a la práctica religiosa cristiana. En su primera reunión, tras la aprobación canónica, el día 11 de septiembre de 1695, el abad y párroco, don Antonio Alegre, propuso el ingreso de su madre, Teresa Escribano (descendiente de Juan Martínez de Castro) y de su hermana Francisca Alegre, que fueron las primeras mujeres admitidas.
El primer dinero se gasta en un Libro de cuentas y acuerdos, por valor de doce reales. Diez reales se pagaron a Juan García, el maestro, "por ser de buena letra", por la composición de la regla y a "Felix Ibáñez, pintor dorador y estofador, vezino de la Torre de Mormoxón, por encarnar al santísimo Christo del Humilladero".
Según la Regla, la congregación no podía exceder de cuarenta cofrades, que habían de ser pastores. Como excepción, se permitía, previo acuerdo unánime y pagando una alta cuota, el acceso de mujeres y hombres no pertenecientes a este gremio.
Debido a estas condiciones, hay constancia de que hombres y mujeres de todos los estamentos y condiciones intentaron, por todos los medios a su alcance, poder formar parte de la cofradía. Debido a las altas cuotas, a la aportación de los pastores de corderas y burros, y al cuidado gratuito de ellas en los rebaños, pronto la cofradía adquirió un patrimonio considerable. Veinticinco años después de su fundación, ya posee una docena de fincas, cuyas rentas engrosarán más sus ingresos.
En principio, a los fundadores (treinta, incluidos el Abad y un pastor de Baquerín, Santiago García) se les obliga al pago de dos ducados cada uno y a guardar entre su ganado dos o cuatro reses. De los bienes obtenidos de ese ganado, las dos terceras partes se destinaban a nuevos corderos, y el resto a la cofradía. La fiesta de septiembre se celebró con toda solemnidad: vísperas, misa con sermón y procesión con cantos y tamboril. Los gastos de la fiesta fueron: doce reales para el "tamboritero", y otros doce para el religioso llamado a predicar. Además de la media arroba de avellanas, dos arrobas de peras y cinco cántaros de vino, de los que dieron buena cuenta los cofrades.
Desaparece y se vuelve a refundar el 14 de septiembre de 1944 y aprobada el día 30 del mismo mes, siendo párroco don Anastasio Hernández. La ermita se vende el día 5 de julio de 1972. Se mantiene en la actualidad su devoción y celebran la festividad el domingo posterior al 14 de septiembre.
CONGREGACIÓN DEL ROSARIO
En muchos documentos de la parroquia se manifiesta una gran devoción por las advocaciones de María y ésta se conoce por el Libro de Actas de la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario de 1638-1666, 1682-1729 y 1729-1764. En la actualidad se mantiene la devoción, pero no como tal cofradía. Existió otra cofradía dedicada a Nuestra Sra. de la Villa, independiente de la del Rosario, como expresa el representante del Obispado en su visita del año 1614.
COFRADÍA DE SAN ROQUE
Está documentada su creación en los libros de Actas de la Cofradía de San Roque, 1637-1686 y 1687-1784. Fundada el 24 de septiembre de 1588 y aprobada por el Obispo de Palencia el 19 de junio de 1589. En la actualidad se mantiene la Cofradía y celebra su fiesta el 16 de agosto, que, al ser el día siguiente de la celebración de la patrona de la parroquia, han quedado ambas como fiestas locales de la villa. Los capítulos u ordenanzas por los que se han regulado las actividades de los cofrades han ido variando para adaptarse a los tiempos, aunque ha conservado, hasta casi nuestros días, un carácter gremial y una vocación de ayuda a los necesitados.
COFRADÍA DE ÁNIMAS
Conocemos su existencia por los libros de Actas de la Cofradía de las Ánimas de 1692-1724, 1726-1757 y 1757-1788. Hoy, aunque permanece el fervor, no existe una agrupación que mantenga unidos a sus devotos.
SAN ISIDRO LABRADOR.
De más reciente fundación, data la Cofradía de San Isidro Labrador del día 14 de mayo de 1900, y en la actualidad sigue funcionando como tal y reuniendo entre sus devotos a los labradores de la villa que le tienen como patrón.