JOSÉ MARÍA FERNÁNDEZ NIETO
Uno de los grandes poetas contemporáneos, nacido en Mazariegos el día 7 de diciembre de 1920. Su padre, farmacéutico, era de Castromocho, y su madre, de Mazariegos. En 1922, con dos años de edad, se traslada la familia a Palencia y compra el edificio de la calle Mayor que era botica y vivienda, donde aún está la farmacia. Estudió en el Colegio de los Hermanos Maristas de Carrión de los Condes. A los diez años, de nuevo en Palencia, hace el Bachillerato en los Maristas y en el Instituto. Su padre muere el primer día de la guerra Civil, a causa de un disparo de un soldado, al asomarse al balcón. El joven José María, movido por el afán de aventura, se fue a la guerra, alistándose en Aguilar de Campoo. Su madre le reclama y, como es menor, le destinan a Palencia para hacer guardias en la cárcel y otros servicios parecidos en la retaguardia.
Al terminar la guerra hace un curso de piloto de aviación en San Javier (Murcia), donde estuvo año y medio y, según sus palabras, "por fortuna, me suspendieron". Se traslada a Granada, donde cursa la carrera de farmacia; en 1945 regresa a Palencia y se hace cargo de la farmacia. Tuvo que decidir por la farmacia o la literatura, que era lo que más le gustaba. Pero, teniendo resuelto el aspecto económico con la farmacia, le queda más tiempo y tranquilidad para la poesía, su auténtica vocación. Durante esos años jóvenes, pasa las vacaciones en Mazariegos, donde la familia tiene labranza. En este soneto, Fernández Nieto resume sus orígenes:
TIERRA MÍA
Soy de un pueblo de Campos, donde el trigo
crece, gracias a Dios, en primavera,
donde el sueño se guarda en la panera
y el cielo se nos da como un amigo.
Soy, a Dios gracias, ávido mendigo
de esta tierra que vive porque espera,
soy pájaro, trigal, cántaro y era
de esta Tierra de Campos que bendigo.
Porque aquí, en la quietud de Mazariegos,
nací, gracias a Dios, mientras nevaba,
como una llama niña y ruiseñora.
Y hoy, abrasado ya por tantos fuegos,
recuerdo mi niñez junto a la Nava
donde por primera vez vi la aurora.
VIDA LITERARIA
En el año 1945 fundó, junto con Gabino Alejandro Carriedo, la revista "Nubis", llegando a integrar esta publicación 20 personas que se reunían todos los viernes, a las 22:30 en el bar "La Reja". Años más tarde funda la revista "Rocamador", que llegó a tener un alto prestigio en los círculos literarios palentinos. Al principio estuvieron bajo la tutela del "Círculo Cultural del Movimiento"; pero luego, por unas poesías que publicaron de Neruda, Vallejo y otros, tuvieron problemas con la censura, y José María decidió sufragar personalmente la revista. Así, fueron saliendo varios números (45) de la "Revista Rocamador", hasta el año 1968. Hoy, aún sigue funcionando "Rocamador" en su vertiente de publicación de libros, y es director de la Colección Rocamador.
En el año 1957 ingresa como académico en la Institución Tello Téllez de Meneses, de la que fue Secretario varios años. Ha participado en numerosos certámenes literarios y de poesía, en la Revista Hablada "Juan de Baños". Ha obtenido más de 200 premios en "Justas Poéticas" y libros. Publica su primer libro, en el año 1944, con el título de "Primeros poemas", aunque él considera el primero "Sin primavera", del año 1946. Son más de veinte títulos, incluso uno en francés, "Pòemes Choisis", en el año 1963. Uno de los libros de mayor éxito, y que el autor recuerda con mayor agrado, es "La Trébede", en el que se recoge el ambiente rural de esta tierra nuestra. Premio "Cervantes" de Valladolid, "Provincia de Álava", "Ciudad de Palma", "Antonio González de Lama" de León, "Ciudad de Lérida", "Guipúzcoa" de San Sebastián, etc., y muchos premios aislados.
Además del título citado de la Institución "Tello Téllez de Meneses" de Palencia, es académico juglar de Fontiveros, Académico de la Academia castellano-leonesa de Poesía y Presidente Nacional de Honor de A.E.F.L.A. (Asociación Española de Farmacéuticos de Letras y Artes). Recientemente ha sido nombrado Premio del "Norte de Castilla".
En el año 1990, el Ayuntamiento de Mazariegos acuerda, por unanimidad, designar al Colegio Público de preescolar y primer ciclo de EGB de la localidad con el nombre de "José María Fernández Nieto"; en el acuerdo municipal se destacan las razones de la elección de este nombre, y se hace alusión a los méritos particulares y literarios de la persona que lo encarna.
En el año 2002 ha estado nominado para el Premio de las Letras de Castilla y León. Pregonero de las Fiestas Patronales de Mazariegos, de la Virgen y San Roque, en el año de 1990, pregón recitado íntegramente en verso.
En el verano de 1987, en la Revista Local "La Trébede" de Mazariegos, publica este poema, analizando la vida de Mazariegos:
AYER
Yuntas, arados, hoces y maceras
Tierra de Campos, campos de labriegos
y en medio de las mieses, Mazariegos
acarreando sueños en las eras.
Trillábamos los niños primaveras,
jugábamos a pájaros, a fuegos,
a estrellas, a milagros, a esos juegos
en donde siempre ganan las quimeras.
Respigábamos sueños, alegría,
en un mundo de espigas y pardales,
dejando nuestra huella en los rastrojos.
Y cuando se alargaba la sequía,
los mayores, soñando cereales,
segaban las estrellas con los ojos.
HOY
Hoy, como ayer, miramos hacia arriba,
esperando esa lluvia que no llega,
pero el secano sueña con ser vega
para no navegar a la deriva.
El alma eleva a Dios su rogativa
pero se mecaniza, se repliega
y el corazón, calculador, se niega
a vivir en continua expectativa.
Ansía, con clamor el regadío,
la fuente, las acequias, los canales
para una sed de ovejas y terneros.
Que el campo sea manantial, plantío,
Leche y pan de sus ansias vegetales
¡Vida para sus sueños ganaderos!
MAÑANA
Mazariegos mirando hacia el futuro
Abierta al horizonte su ventana
¡Qué traerá a sus campos el mañana!
¿un aire nuevo, acaso un viento oscuro?
¿Un porvenir más claro y más seguro?
¿Una ilusión más firme y más cercana?
Sobre su pecho abierto se desgrana
la incertidumbre de su afán maduro.
La lucha por la vida se acrecienta;
se tornan sus crepúsculos más rojos
y se torna más pájaro su anhelo.
Mas, como siempre, caerá en la cuenta
de que tendrá que abrir siempre los ojos
y, como siempre, contemplar el cielo.